sábado, 6 de abril de 2013

Serie Hojas de Ruta -Jorge Bucay -



El camino de la autodependencia es el primer libro de una serie de cuatro con los que el autor nos guía por nuestro camino interior. Con un estilo claro y ameno nos explica por qué no existe la auténtica independencia y por qué la dependencia no nos permite formarnos como individuos. Por lo tanto nos propone el camino de la autodependencia, un primer trayecto por conquistar, un punto de partida necesario que nos permitirá alcanzar la autorrealización, el éxito, la felicidad, o comoquiera que cada uno decida llamar a aquello que constituye nuestro único y más grande desafío.



El camino de las lágrimas comienza cuando nos conectamos con lo doloroso; con la perdida de alguien, (ya sea muerte o alejamiento) o algún objeto; debido a la cultura en la que vivimos, en donde nos han enseñado a sufrir por la muerte de un ser querido, a depender de alguien para realizar ciertas actividades, ha tener una “muleta” para seguir adelante y si no la tenemos, no podemos continuar y nos enfrentaremos a caminar por el “oscuro” camino de las lagrimas aunque este alejamiento o perdida de objeto sea para mejorar o crecer, no evita la pena; el dolor que ocasiona el fue, el ya no estará, el se perdió. Jorge Bucay menciona:
COMPENSA pero NO EVITA
APLACA pero NO CANCELA
ANIMA a seguir pero NO ANULA la pena
Y es así como inevitablemente nos sumergimos en el camino de las lágrimas; el cual tiene trazado los mapas, que si los conocemos ayudaran a llegar “más enteros” al final de camino. Estos mapas son nuestras percepciones, la forma en que vemos al mundo, como lo enfrentamos y asumimos, sin embargo estos mapas son nuestros mapas, no son el territorio; y es precisamente como hemos trazado nuestros mapas como enfrentaremos el dolor de la perdida.
Este camino inicia cuando se produce la perdida y termina cuando se supera esta. Sin embargo habrá que pasar por procesos (largos o cortos, de acuerdo a nuestro mapa) para llegar al final de forma satisfactoria.





Asocio la palabra encuentro a la idea de descubrimiento, construcción y
revelación de un nosotros que adiciona un sorprendente valor a la simple suma aritmética del Tú y
Yo. Todo encuentro evoca ternura, ensamble, mutua influencia, trascendencia, responsabilidad y
compromiso. Pero también significa la posibilidad de enfrentarse con los más temidos fantasmas,
que nos asustan todavía más que la soledad: el rechazo y el abandono.
No es la maldad, la inadecuación ni la incompetencia del prójimo lo que hace que un encuentro fracase.
Acaso es la expresión que usamos para decir que
el vínculo ha dejado de ser nutritivo para alguno de los dos. (No somos para todos todo el tiempo
ni todos son para nosotros todo el tiempo.) Cada uno de los encuentros en nuestra vida son como
cada uno de los libros que leimos: una lección de vida que nos conduce a ser quienes somos






Cuarta y última entrega de la serie Los cuatro caminos. El que ahora nos ocupa es el camino de la contemplación y la búsqueda del sentido de la vida. Puede que esta sea la senda más compleja de las que hasta ahora se han propuesto, pues no hay una sola, y ser o no felices depende, sobre todas las cosas, de nosotros mismos. Con su habitual estilo, ameno y esclarecedor, Bucay entreteje historias y anécdotas de las que se desprenden reflexiones fundamentales sobre la búsqueda de la escurridiza felicidad, como que ser feliz no significa estar disfrutando a todas horas, sino vivir la serenidad que produce estar en el buen camino, o que no podemos andar culpando de nuestra felicidad a los demás. Y es que los retos que plantea la vida siempre nos brindan la oportunidad de aprender y de superarnos, de avanzar en el camino hacia la felicidad.

Bendiciones llenas de vida y salud.. Con Amor
Saravá Namaté Shalom

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