lunes, 11 de febrero de 2013

***Cuento: UnA vIda mAgIcA***



En un pueblecito entre bosques y montañas, con muy pocas casas pues estaba habitado únicamente por un puñado de familias, vivían puerta con puerta dos amigos. Se habían criado juntos desde muy pequeños, aun siendo muy diferentes, pasaban el día juntos.
El mas mayor se llamaba Frank, siempre tenia que ser él quien mandara y dirigiera a los demás, daba constantemente ordenes, así se sentía el centro de atención y el mas poderoso. Dos años menor que él era Santi, este era un muchacho sencillo, nada conflictivo, disfrutaba pasando los días en medio de la naturaleza, los árboles, los pájaros, le gustaba jugar y correr con sus amigos, siempre sonreía y su mirada reflejaba una chispa de luz interna que se contagiaba al mirarle a los ojos.
De esta manera fueron creciendo en un entorno tranquilo y sin grandes emociones.
Un día, sentados junto al río, se preguntaban: ¿Como seria la vida fuera del pueblo? Soñaban con conocer mundo y hacer grandes cosas. La monótona se había apoderado de ellos, así que decidieron irse del pueblo. Irían en busca de la leyenda, esa que desde pequeños habían escuchado contar a los ancianos, sobre un bosque magico donde los deseos se hacían reales. Fueron a sus casas y cogieron algunas cosas, así pensado y hecho comenzaron su gran viaje.
Caminaron primero por los caminos ya conocidos, bosques por los que habían jugado desde pequeños, luego pasaron por las montañas que siempre habían visto a lo lejos pero que nunca habían visitado, siempre fantasearon sobre aventuras con animales fantásticos en ellas. Finalmente empezaron a pisar zonas que ni sabían que existían, el camino cada vez era más difícil y duro, la fatiga era insoportable, hacia ya meses que se habían marchado, que lejos estaban ya del poblado.
Cansados y desmoralizados, se encontraban en un punto en que no sabían ya si seguir o volver hacia atrás, dándole fin así a su aventura. Aun con esta duda revoloteando en sus mentes, decidieron seguir. Fue entonces cuando se encontraron delante de un camino con un color muy extraño en el suelo, pues la tierra era dorada y a los lados lo limitaban flores enormes de mil colores. Andaron unos metros por él y se encontraron con un cartel que decía con letras brillantes “Bosque mágico”, debajo con letras mas pequeñas añadía: “Si entras ten claro cuales son tus verdaderos deseos”. Los dos muchachos se miraron tras leer esto, empezaron a reír y salieron corriendo a toda velocidad adentrándose en el camino, no pararon hasta llegar al final del camino.
Pararon en seco, la respiración era agitada, no tanto por la intensidad de la carrera como por la impresión del ver lo que tenían delante. Ante sus ojos se encontraba un enano, un nomo del bosque, con una sonrisa en la cara que le daba el aspecto más cómico y burlón que nunca habían visto. Este sentado sobre una seta enorme, en la postura de meditación, brillaba, nunca habían visto nada igual.
El enano abrió los ojos y mirándoles fijamente les pregunto:
-¿Qué deseo queréis?
Los dos jóvenes se quedaron muy asombrados, seguramente en el fondo realmente no creían que la leyenda fuera verdadera y ahora les preguntaban que deseo querían. Se quedaron con las bocas totalmente abiertas. Nunca habían pensado sobre esto. ¿Que es lo que realmente deseaban? El primero en reaccionar fue Santi, que tras pensarlo dijo:
-Deseo tener una vida mágica.
-Yo también quiero una vida mágica.- dijo Frank inmediatamente al oír el deseo de su amigo.
-La única condición que os pondré, es que con este deseo, adquiriréis un poder que lo utilizareis en el reino que se os concederá, del cual seréis responsables para gobernarlo. ¿Estáis de acuerdo? Pregunto el enano.
- Sí.-Contestaron los dos a la vez sin pensarlo.
-Bueno.-Contesto el enano. Pues cerrar los ojos primero, ahora imaginar y sentir vuestro deseo, así es como se cumplirá.
Los dos muchacho cerraron los ojos y durante varios minutos estuvieron en silencio visualizando su deseo. Cuando abrieron los ojos el enano y la gran seta en la que se sentaba habían desaparecido. En su lugar se encontraban dos sendas bien marcadas con piedras a los lados, dos caminos que llevaban en direcciones opuestas. En un cartel al principio del camino izquierdo ponía: "Reino de Frank", mientras que en el cartel del camino de la derecha ponía:"Reino de Santi".
Miraron los carteles, estaban paralizados y en silencio, no llegaban a creer lo que sucedía. De repente Frank le grito adiós a su amigo a la vez que salía a toda prisa adentrándose en el camino hacia su reino, desapareciendo al instante tras la vegetación que rodeaba el camino. A Santi le costó mas moverse, hasta que algo en su interior le empujo a andar, lento pero seguro, una sonrisa se le iba dibujando en la cara con fuerza a cada paso que daba.
Santi llego a su reino, las casas, el sol, el entorno, las personas... todo brillaba, que hermoso era. Empezó a sentir algo especial, lo reconocía, era su deseo: "una vida asentada en la magia". Se bañaba en esta sensación profundizando en ella, que fuerza, que intensidad, todo era luminoso, elegante, dichoso. Era como si dentro de el vibrara con intensidad una gran fuerza llena de amor, respeto y comprensión, expandiéndose hacia fuera, alcanzando y transformando todo lo que había alrededor de el. Todo era mágico, todo era divino, todo estaba conectado con él, con ese sueño que había tenido al pedir su deseo al enano, que dichoso se sentía. Así gobernó, desde ese estado interno de verdad, de amor y comprensión hacia todo, dándole abundancia y prosperidad a su reino.
El había pedido una vida asentada en la magia desde la creencia que todo es mágico, todo es divino. Así se había despertado con fuerza lo divino que existía en él, percibiendo lo divino de los demás, pues se percibe de dentro hacia fuera, en lugar de fuera hacia dentro. Viendo la divinidad que todos los seres llevan dentro, sacando lo extraordinario que esta en todo. De esta manera fue como el reino prospero y creció, llenando de felicidad a todos los que en el vivían.
Por otro lado Frank también había llegado a su reino, también nada mas llegar había sentido el poder de su deseo, “una vida asentada en la magia”, tal y como el lo entendía. Empezó a utilizar su poder de crear, de organizar, de obtener todo lo que quería. Si quería que hubiera joyas, solo tenia que desearlo, si le apetecía comida la visualizaba y aparecía, que quería que sus habitantes hicieran lo que el pensaba, solo tenia que decirlo. Nunca se conformaba, cada vez quería mas, mas riquezas, mas respeto, mas atención.... incluso que le tuvieran mas temor, todo esto le hacia sentirse poderoso. Se le metió en la cabeza que era un Dios, quería que le adoraran, necesitaba sentirse el más grande y ver a todos los demás pequeños, así se sentía superior, ansias de grandeza se habían despertado en él de una forma destructiva. Así solo importándole que sus sensaciones y poder fueran cada vez mas grande, fue destruyendo el reino. Sus habitantes cada vez estaban mas tristes, desmotivados y sin autoestima, ni confianza. No había amor, ni sonrisas, ni afecto... que reino más oscuro.
El había deseado una vida mágica desde el deseo de tener poderes sobrenaturales para conseguir impresionar y estar por encima del mundo, siendo el mejor, el único.
Un día Frank se levanto de la cama después de una larga noche, no había podido dormir, hacia tiempo que no se sentía bien, se iba dando cuenta que no era feliz, aun teniendo absolutamente todo, no era feliz. Decidió ir ese día a lo más alto de su reino para observarlo, buscaba silencio y soledad para pensar. El lugar más alto era una gran montaña que limitaba dos reinos. Por causalidad también Santi subió ese día a la montaña para admirar la belleza de su reino. Justo allí, en lo más alto de los dos reinos, en el límite, en la cima de la montaña, se encontraron. Dándose un gran abrazo y con mucha alegría, se sentaron a varios sobre unas rocas, cada uno en su territorio, y hablaron.
Pasaron todo el día contándose lo que había sucedido en sus vidas desde el momento que cogieron un camino diferente separándose. Estaban asombrados, como podía ser que hubieran pedido lo dos el mismo deseo y que sus vidas y reinos hubieran sido tan diferentes. Hablaron y hablaron, finalmente llegaron los dos a la misma conclusión, la verdadera magia de la vida esta en el amor incondicional hacia todas las cosas, sabiendo encontrar lo alegre y hermoso en todo, sintiéndolo y creándolo dentro de uno. No buscando sin parar cosas extraordinarias que nos den grandes sensaciones, sino que despertando la capacidad de convertir en extra todo lo ordinario, lo que esta en nuestras vida todos días, sacando la esencia de todas las cosas.
Eso es una vida mágica.

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