martes, 25 de septiembre de 2012

***La persecución del Intruso*** CAPÍTULO 2*** El comienzo de la iniciación***Mujeres que corren con lobos***




En un solo ser humano hay muchos otros seres, todos con sus propios valores, motivos y estratagemas. Ciertas tecnologías psicológicas aconsejan detener a estos seres, contarlos, darles un nombre y
ponerles unos arneses hasta obligarlos a avanzar con paso cansino como esclavos
vencidos. Pero hacer eso equivale a detener el baile de los destellos salvajes
en los ojos de una mujer y es como detener su relámpago e impedirle despedir
chispas. Nuestra tarea no es corromper su belleza natural sino construir para
todos estos seres una campiña salvaje en la que los artistas que haya entre
ellos puedan crear sus obras, los amantes puedan amar y los sanadores puedan
sanar.

Pero ¿qué vamos a hacer con todos estos seres interiores que están locos y con los que siembran la destrucción sin darse cuenta? Hay que dejarles sitio incluso a ellos, pero un sitio en el que se les
pueda vigilar. Uno de ellos en particular, el más falso y el más poderoso fugitivo
de la psique, requiere nuestra inmediata atención y actuación, pues se trata
del depredador natural.

Si bien la causa de una considerable parte de los sufrimientos humanos se puede atribuir a la negligencia, hay también en el interior de la Psique
un innato aspecto contra natura, una fuerza contraria a la naturaleza.
El aspecto contra natura es contrario a lo positivo: es contrario al
desarrollo, a la armonía y a lo salvaje. Es un sarcástico y asesino antagonista
que llevamos dentro desde que nacemos y cuya misión, por muchos cuidados que
nos presten nuestros padres, es la de tratar de convertir todas las
encrucijadas en caminos cerrados.

Este poderoso depredador 1 aparece una y otra vez en los sueños de las mujeres y estalla en el mismo centro de sus planes más espirituales y significativos. Aísla a la mujer de su naturaleza instintiva. Y,
una vez cumplido su propósito, la deja insensibilizada y sin fuerzas para
mejorar su vida, con las ideas y los sueños tirados a sus pies y privados de
aliento.

El cuento de Barba Azul se refiere a eso. En Estados Unidos las mejores versiones conocidas de Barba Azul son la francesa y la alemana 2. Pero yo prefiero mi versión literaria en la que se mezclan la
francesa y la eslava, como la que me contó mi tía Kathé (pronunciado “Cati”)
que vivía en Csíbrak, cerca de Dombovar, en Hungría. Entre nuestro grupo de
campesinas narradoras de cuentos, el cuento de Barba Azul empieza con una
anécdota acerca de alguien que conocía a alguien que conocía a alguien que
había visto la horrible prueba de la muerte de Barba Azul. Y así empezaremos
aquí.

***Mujeres que corren con lobos***Pinkola Estés***






Mujeres que corren con LOBOS.doc



INTRODUCCIÓN



Cantando sobre los huesos……



Tanto los animales salvajes como la Mujer Salvaje son especies en peligro de extinción.



En el transcurso del tiempo hemos presenciado cómo se ha saqueado, rechazado y reestructurado la naturaleza femenina instintiva. Durante largos períodos, ésta ha sido tan mal
administrada como la fauna silvestre y las tierras vírgenes. Durante miles de
años, y basta mirar el pasado para darnos cuenta de ello, se la ha relegado al
territorio más yermo de la psique. A lo largo de la historia, las tierras
espirituales de la Mujer
Salvaje han sido expoliadas o quemadas, sus guaridas se han
arrasado y sus ciclos naturales se han visto obligados a adaptarse a unos
ritmos artificiales para complacer a los demás.



No es ninguna casualidad que la prístina naturaleza virgen de nuestro planeta vaya desapareciendo a medida que se desvanece la comprensión de nuestra íntima naturaleza salvaje. No
es difícil comprender por qué razón los viejos bosques y las ancianas se
consideran unos recursos de escasa importancia. No es ningún misterio. Tampoco
es casual que los lobos y los coyotes, los osos y las mujeres inconformistas
tengan una fama parecida. Todos ellos comparten unos arquetipos instintivos
semejantes y, como tales, se les considera erróneamente poco gratos, total y
congénitamente peligrosos y voraces......
Continuación



Capítulo 1 – EL AULLIDO: LA RESURRECCIÓN DE LA MUJER SALVAJE......


La Loba (Cap. 1).doc


La Loba



Hay una vieja que vive en un escondrijo del alma que todos conocen pero muy pocos han visto. Como en los cuentos de hadas de la
Europa del este, la vieja espera que los que se han
extraviado, los caminantes y los buscadores acudan a verla.

Es circunspecta, a menudo peluda y siempre gorda, y, por encima de todo, desea evitar cualquier clase de compañía. Cacarea como las gallinas, canta como las aves y por regla
general emite más sonidos animales que humanos.

Podría decir que vive entre las desgastadas laderas de granito del territorio indio de Tarahumara. O que está enterrada en las afueras de Phoenix en las inmediaciones
de un pozo. Quizá la podríamos ver viajando al sur hacia Monte Albán 3 en un
viejo cacharro con el cristal trasero roto por un disparo. O esperando al borde
de la autovía cerca de El Paso o desplazándose con unos camioneros a Morella,
México, o dirigiéndose al mercado de Oaxaca, cargada con unos haces de leña integrados
por ramas de extrañas formas. Se la conoce con distintos nombres: La Huesera, La Trapera y La Loba.

La única tarea de La Loba consiste en recoger huesos. Recoge y conserva sobre todo lo que corre peligro de perderse. Su cueva está llena de huesos de todas las criaturas del desierto: venados, serpientes
de cascabel, cuervos. Pero su especialidad son los lobos.

Se arrastra, trepa y recorre las montañas y los arroyos en busca de huesos de lobo y, cuando ha juntado un esqueleto entero, cuando el último hueso está en su sitio y tiene
ante sus ojos la hermosa escultura blanca de la criatura, se sienta junto al
fuego y piensa qué canción va a cantar.

Cuando ya lo ha decidido, se sitúa al lado de la criatura, levanta los brazos sobre ella y se pone a cantar. Entonces los huesos de las costillas y los huesos de las patas
del lobo se cubren de carne y a la criatura le crece el pelo. La Loba canta un poco más y la
criatura cobra vida y su fuerte y peluda cola se curva hacia arriba.

La Loba sigue cantando y la criatura lobuna empieza a respirar.

La Loba canta con tal intensidad que el suelo del desierto se estremece y, mientras ella canta, el lobo abre los ojos, pega un brinco y escapa corriendo cañón abajo.

En algún momento de su carrera, debido a la velocidad o a su chapoteo en el agua del arroyo que está cruzando, a un rayo de sol o a un rayo de luna que le ilumina directamente
el costado, el lobo se transforma de repente en una mujer que corre libremente
hacia el horizonte, riéndose a carcajadas.

Recuerda que, si te adentras en el desierto y está a punto de ponerse el sol y quizá te has extraviado un poquito y te sientes cansada, estás de suerte, pues bien pudiera
ser que le cayeras en gracia a La
Loba y ella te enseñara una cosa… una cosa del alma......


Continuación






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hola Susana. gracias por tus enseñanzas . y asi como tu con tus mensajes y tus letras siempre intentas decirme algo. asi la presencia divina de dios yo soy en mi. tambien intenta descubrir , entender y develar ese algo. que siempre intentas decirme. con sinceridad te digo unas las descubro otras las entiendo y otras quedan en incognitas . pero en el transcurrir de los dias de nuestro aqui y ahora. las descubro las entiendo y salgo de la incongnita. en esta te entendi esa feminidad por encontrar. gracias gracias gracias .

lunes, 24 de septiembre de 2012

La conciencia OSHO


Pregunta: -La conciencia, ¿es un valor superior al amor?
Respuesta: -El pico más alto es la culminación de todos los valores: verdad, amor, conciencia, autenticidad, totalidad… En el pico más alto son indivisibles…-están separados solamente en los oscuros
valles de nuestra inconciencia; están separados solamente cuando están
contaminados, mezclados con otras cosas…y cuando se vuelven puros, se
hacen uno…-cuanto más puros, más se acercan entre sí…
Por ejemplo, cada valor existe en muchos planos, cada valor es una escalera de muchos peldaños… En el escalón más bajo, el amor es lujuria, y toca el infierno, y en el peldaño más alto el amor es oración y toca
el paraíso…y entre estos dos hay muchos otros planos fácilmente
discernibles…
En el deseo, el amor ocupa sólo un 1 por ciento; el 99 por ciento restante son otras cosas: celos, obsesiones egocéntricas, posesividad, rabia, sexualidad…-es más físico, más químico, no hay nada demasiado
profundo…Es muy superficial…-menos profundo que la piel…
Y a medida que vas subiendo, las cosas se hacen cada vez más profundas; empiezan a tener nuevas dimensiones…-lo que era solamente algo fisiológico entra en una dimensión psicológica…lo que era solamente
algo biológico se vuelve psicológico…-nosotros compartimos lo biológico
con todos los animales; lo psicológico, en cambio, no…
Cuando el amor sube más alto todavía, -o más profundo, que es lo mismo-, entonces empieza a llenarse de algo espiritual…se vuelve metafísico…Solamente Buddhas, Khrishnas, Cristos, conocen esa clase de
amor…
El amor se extiende por todo el camino y así pasa con otros valores…-cuando el amor es 100 por ciento puro, no podés distinguir entre amor y conciencia…porque en ese momento ya no son dos…no podés
distinguir, ni siquiera entre el amor y Dios, porque tampoco son dos…-de
ahí la afirmación de Jesús que
Dios es amor…los hace sinónimos…-hay una gran intuición en eso…
En la periferia, aparece todo separado del resto…en la periferia, la existencia es una multitud…pero a medida que vas acercándote al centro, la multitud empieza a derretirse, a disolver y surge la unidad…
En el centro todo es uno; por lo tanto, tu pregunta vale sólo si no comprendés las más altas cualidades del amor y la conciencia…-si tenés aunque sea un vislumbre del Everest, del pico más alto, no tiene sentido
en absoluto…
Preguntás:
“¿La conciencia es un valor superior al amor…?”
No hay nada ni más alto ni más bajo; en realidad, no existen dos valores en absoluto…-existen tal vez dos caminos que del valle llevan a la cumbre…
Un camino es el de la conciencia, el de la meditación: el camino del Zen; el otro es el camino del amor, el camino de la devoción, de los bhaktas, de los Sufis…Estos dos caminos están separados cuando empezás
la jornada; entonces tenés que elegir…Pero de todas maneras, cualquiera
que elijas de estos dos van a llevarte a la misma cumbre…y a medida que
vas acercándote a esta cumbre, vas a sorprenderte, porque los viajeros
del otro camino se van acercando también a vos…y de a poco, los dos
caminos se vuelven uno, empiezan a fusionarse…Y cuando hayas llegado a
lo último, ya son uno…
La persona que sigue el camino de la conciencia, encuentra el amor como una consecuencia de la conciencia, como un subproducto, como su sombra…-y la persona que sigue el camino del amor, encuentra la
conciencia como una consecuencia, como un subproducto, como su
sombra…porque son las dos caras de la misma moneda…
Y acordate que si a tu conciencia le falta amor, todavía está impura; todavía no llegó al 100 por ciento de su pureza…todavía no es realmente conciencia…todavía debe estar mezclada con alguna inconciencia…todavía
no es pura luz -debe haber algún parche de oscuridad adentro tuyo,
todavía trabajando, funcionando, influenciándote, dominándote…Y si tu
amor no se encuentra con la conciencia, entonces todavía no es amor…debe
ser algo más bajo, algo más cercano al deseo que a la oración…
Que sea un criterio: si seguís el camino de la conciencia, que el amor sea el criterio…-cuando tu conciencia de pronto florece en amor, sabé prefectamente bien que se dio la conciencia, que alcanzaste el
samadhi…Si seguís el camino del amor, entonces que la conciencia sea el
criterio, como una piedra de tope…-cuando de repente, en el mismo centro
de tu amor, como salida de la nada empieza a surgir una llama de
conciencia, sabé perfectamente bien que volviste a casa…¡regocijate!

Osho

***HOMENAJE A GIORDANO BRUNO***


bruno
Filósofo y poeta renacentista italiano cuya dramática muerte dio un especial significado a su obra.
Había nacido Bruno en Nola, cerca de Nápoles.
Su nombre de pila era Filippo, pero adoptó el de Giordano al ingresar en la orden de predicadores; con estos frailes estudió la filosofía
aristotélica y la teología tomista.
Giordano Filippo  fue filósofo, astrónomo, matemático y profesor de la Universidad de Oxford.
Sus teorías, se anticiparon a la ciencia moderna.
Se ordenó sacerdote en 1572 y cuatro años después, poniendo en duda muchas de las enseñanzas del cristianismo y siendo, por lo tanto, sospechoso de
herejía, abandonó su orden religiosa, la Orden de Santo Domingo.
En la medida que madura y desarrolla su concepción filosófica, (que el mismo gustaba definir como la “nolana filosofía” haciendo referencia a su
ciudad natal)(2)y temiendo por su seguridad, en busca de libertad de
expresión, Bruno comienza una vida que lo llevará a los principales
países de Europa (Suiza, Francia, Inglaterra, Alemania y
Checoslovaquia).
Estos años los dedicó al estudio, a la reflexión, a la especulación, así como a escribir e impartir conferencias.
Durante su estancia de dos años en Londres (1583-1585), Bruno, fue profesor en la Universidad de Oxford y escribió, así como publicó, seis diálogos en
italiano titulados sobre la causa, principio y uno, Sobre el infinito
Universo y los mundos, Sobre la cena del Miércoles de Ceniza, La cábala
del caballo Pegaso, La expulsión de la bestia triunfante y Delirios
heroicos.
Estos volúmenes contienen los elementos esenciales de su valiente cosmología, de su nueva epistemología, así como de sus opiniones sobre ética, religión y teología.
Con su inquebrantable determinación, sus creativas opiniones y controvertidos libros, Bruno retó a las férreas y atrincheradas creencias de la fe Católica romana, a los prejuicios de los físicos y
astrónomos de su época, así como a la implacable autoridad conferida al
punto de vista aristotélico.
Volvió a Italia con la idea optimista de convencer al nuevo papa, Clemente VIII(3) , de algunas de sus controvertidas ideas.
Fue acusado por la Inquisición a la que respondió con la siguiente profesión de fe, idéntica a la de los antiguos maestros:

“Creo que el universo es infinito como obra del divino e infinito poder, porque hubiera sido indigno de la omnipotencia y de la bondad de Dios crear un solo mundo finito pudiendo crear, además de este mundo,
infinitos otros.
Por lo tanto, declaro que hay infinitos mundos parecidos al nuestro, el cual, de acuerdo con el sentir de Pitágoras, creo que una estrella de naturaleza análoga a la luna, a los otros
planetas y demás astros, cuyo número es infinito, y que todos estos
cuerpos celestes son mundos innumerables que constituyen el universo
infinito en el espacio infinito, y esto es lo que llamo universo
infinito con innumerables mundos; y así tenemos dos linajes de grandeza
infinita en el universo y una multitud de mundos.
Esto aparece a primera vista contrario a la verdad si se compulsa con la fe ortodoxa.
Además, en este universo hay una providencia universal por cuya virtud todos los seres viven, se mueven y perseveran en su perfeccionamiento.
Esto lo entiendo en dos sentidos: primero, a la manera como el alma está en todo el cuerpo y en cada una de sus partes, a lo que llamo la naturaleza, sombra o huella de la Divinidad; y segundo, a la manera
como esta Dios en todo y sobre todo, por esencia, presencia y potencia,
no como parte ni como alma, sino de mondo inefable.”
“Además, creo que todos los atributos de Dios son uno solo y el mismo.
De acuerdo con los más eminentes teólogos y filósofos concibo tres atributos principales: poder, sabiduría y bondad, o mejor dicho, voluntad, conocimiento y
amor.
La voluntad engendra todas las cosas; el conocimiento las ordena; y el amor las concierta y armoniza. Así comprendo la existencia de todas las cosas, pues nada hay que no participe de la existencia ni
ésta es posible sin esencia, de la propia manera que nada es bello sin
belleza, y por lo tanto nada puede escapar a la divina presencia.
Así es que por raciocinio y no por verdad substancial la distinción de Dios”.
“Creo que el universo con todos sus seres procede de una Causa primera, por lo que no debe desecharse el nombre de creación a que, según colijo, se refiere Aristóteles al decir que Dios es aquello de
que el universo y la naturaleza dependen.
Así es que, según el sentir de Santo Tomás, sea o no eterno el universo, considerado en razón de sus seres, depende de una Causa primera y nada hay en él
independiente”.
“Con respecto a la verdadera fe, prescindiendo de la filosofía, ha de creerse en la individualidad de las divinas personas, y que la sabiduría, el Hijo de la Mente, llamada por los filósofos
inteligencia y por los teólogos Verbo, tomó carne humana.
Pero a la luz de la filosofía, dudo de estas enseñanzas ortodoxas, aunque no recuerdo haberlo dado a entender explícitamente, ni de palabra ni por escrito,
sino de un modo indirecto, al hablar de otras cosas que con toda
sinceridad creo que pueden demostrarse por natural juicio.
Así, en lo referente al Espíritu Santo o tercera persona, no lo comprendo de otra manera que como lo entendieron Salomón y Pitágoras, es decir, como Alma
del universo compenetrado con el universo, pues según Salomón: “El
Espíritu de Dios llena toda la tierra y contiene todas las cosas.
Y esto concuerda asimismo con la doctrina pitagórica expuesta por Virgilio en el Texto de la Eneida: “De este espíritu, vida del
universo, procede, a mi entender, la vida y el alma de todo cuanto
tiene alma y vida.
Además, creo en la inmortalidad del alma lo mismo que en el cuerpo, pues en lo que a sustancia se refiere también el cuerpo es inmortal, ya que no hay otra muerte que la disgregación,
según parece inferirse de la sentencia del Eclesiastés, que dice: “Nada
hay de nuevo bajo el sol.
Lo que es será”.

Todos somos sus discípulos contra las tinieblas de los dogmatismos, de la ignorancia y la crueldad, porque su fuego nos sigue iluminando con su inteligencia y su valentía.


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hola susana. primera vez que se de la esistencia de giordano bruno. si . era un ser humano de mente infinita. y un sabio en relacion a lo espiritual . y como siempre ellos de mente finita acuden a la hoguera para quemar la verdad. pero digo y pregunto . a giordano le quemaron el cuerpo fisico. pero no le quemaron el alma . porque el alma no la quema la hoguera. y por otro lado pregunto. como seria el encuentro del alma de giordano bruno. con las almas que lo llevaron a la hoguera. lo cierto es que hoy en dia giordano era la verda.
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ASI ES ....
EL SABíA LA VERDAD.....COMO TANTOS EN ESA ÉPOCA......
CUALQUIER DOGMATISMO ES PELIGROSO PARA LA HUMANIDAD....PERO EL ESTABA MÁS ALLÁ DE ESO.....
Y AÚN ESTÁ....
AHÍ BRILLANDO ENTRE LAS ALMAS ASCENDIDAS!!!
Por ley de correspondencia y vibración......dudo q esas almas se hayan encontrado....porq a pesar de q DIOS tiene en su regazo al q fue llevado a la hoguera y al q prendió la mecha.....la LEY es la LEY y funciona!!!!
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realmente merecido...leí el libro que narra su historia.....maravillosa y cohoerente... gracias
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LA VERDAD NO LO CONOCIA... PERO EN SU EPOCA.. COMO NO LOIBAN A QUEMAR ENLA HOGUERA... ??? TANTAS VERDADES... REVELADORAS... QUE LE QUITAN EL PODER A LOS PODEROSOS....AHORA NOMAS ME PONGO A BUSCAR LA PELICULA... QUE LEI QUE HAY UNA A VER QUE ONDA!!!!
AHOARA... MIRA VOS.... NOLO PUEDIERON CALLLAR... ACA SIGUE HABLANDO....SER DE LUZ!!!!

domingo, 23 de septiembre de 2012

***La pérdida de la inocencia***Basta con que abras los ojos y mires lo que te rodea para limpiar el veneno, sanar tus heridas, aceptarte y salir del infierno***



.

Los humanos somos, por naturaleza, seres muy sensibles.
Pero si tenemos una sensibilidad tan elevada es porque percibimos todas las cosas a través del cuerpo emocional.
Este cuerpo emocional es como un aparato de radio que se puede sintonizar para percibir determinadas frecuencias o bien
para reaccionar frente a otras.
 La frecuencia normal de los seres humanos antes de la domesticación se ajusta en la exploración y el
disfrute de la vida; estamos sintonizados para amar.
 De pequeños no definimos el amor como un concepto abstracto, sólo lo vivimos.
 Es tal como somos.


Tanto el cuerpo emocional como el cuerpo físico cuentan con un componente parecido a un sistema de alarma que nos permite saber cuándo algo no va bien.
En el caso del cuerpo físico este sistema de aviso es lo que denominamos dolor.


Cuando sentimos dolor es porque hay algún problema en nuestro cuerpo, algo que es necesario examinar y sanar.
En el caso del cuerpo emocional, el sistema de alarma es el miedo.
Siempre que sentimos miedo es porque alguna cosa no va bien. Quizá corra peligro nuestra vida.


El cuerpo emocional percibe las emociones, pero no a través de los ojos.
Las emociones se perciben a través del cuerpo emocional.
Los niños sencillamente «sienten» emociones, pero su mente racional no las interpreta ni las cuestiona.
Esta es la razón por la que aceptan a determinadas personas y rechazan a otras.
Cuando no se sienten seguros cerca de una persona, la rechazan porque son capaces de sentir las
emociones que esa persona proyecta.
Los niños perciben fácilmente cuando alguien está enfadado, ya que su sistema de alarma les provoca
un pequeño miedo que les dice: «No te acerques», y siguiendo su
instinto, no lo hacen.


Aprendemos a tener un determinado estado emocional según la energía emocional que impregne nuestro hogar y de cómo reaccionemos personalmente a esa energía.
A eso se debe que cada componente de la familia, aunque sean hermanos, reaccione de un modo diferente
dependiendo de la manera en que haya aprendido a defenderse a sí mismo
y a adaptarse a las circunstancias.
 Cuando los padres se pelean constantemente, falta la armonía y el respeto entre ellos, y se
mienten, los niños siguen su ejemplo emocional y aprenden a ser como
ellos.
Y aunque les digan que no sean así y que no mientan, la energía emocional de sus padres y de toda su familia les hará percibir el mundo
de una manera similar.


La energía emocional que impregne nuestro hogar sintonizará nuestro cuerpo emocional con esa frecuencia.
El cuerpo emocional empieza a cambiar su sintonización y llega un momento que deja de ser la sintonización normal del ser humano.
Jugamos al juego de los adultos, jugamos al juego del Sueño externo y perdemos.
 Perdemos nuestra inocencia, perdemos nuestra libertad, perdemos nuestra felicidad y
nuestra tendencia a amar.
 Nos vemos forzados a cambiar y empezamos a percibir otro mundo, otra realidad: la realidad de la injusticia, la
realidad del dolor emocional, la realidad del veneno emocional.


Bienvenidos al infierno: el infierno que los seres humanos crean, el Sueño del Planeta.
 Somos bienvenidos a este infierno, pero no lo hemos inventado nosotros.
Ya estaba aquí antes de que naciésemos.


Si observas a los niños podrás ver cómo se destruye el amor verdadero y la libertad.
 Imagínate a un niño de dos o tres años que corre y se divierte en el parque.
Mamá está mirando al pequeño y tiene miedo de que se caiga y se lastime.
Entonces se levanta para detenerlo, pero el niño, creyendo que está jugando con él, intenta correr todavía más
deprisa.
Los coches pasan cerca, por una calle próxima, y eso intensifica todavía más el miedo de mamá hasta que, finalmente, lo
atrapa.
 El niño espera que ella se ponga a jugar con él, y sin embargo lo único que recibe es una azotaina.
¡Boom! Esto le causa un sobresalto.
 La felicidad del niño no era otra cosa que la expresión del amor que emanaba de él, pero después de eso es incapaz de comprender
por qué su madre actúa de ese modo.
Con el tiempo, este tipo de sobresalto acabará por bloquear el amor.
El niño no comprende las palabras, pero aun así, se pregunta: «¿Por qué?».


Y de este modo, correr y jugar, una expresión del amor, ha dejado de ser algo seguro porque, cuando expresas tu amor, tus padres te castigan.
Te envían a tu habitación y no puedes hacer lo que quieres.
 Te dicen que estás siendo un niño o una niña mala y eso te hace sentir humillado, significa castigo.


En ese sistema de premios y castigos existe un sentido de la justicia y de la injusticia, de lo que es legítimo y de lo que no lo es.
 El sentido de la injusticia es como un cuchillo que abre una herida emocional en la mente.
Después, según cómo reaccionemos ante la injusticia, la herida puede infectarse con veneno emocional.
 Pero ¿por qué se infectan algunas heridas? Veamos otro ejemplo.


Imagínate que tienes dos o tres años.
Te sientes feliz, estás jugando, explorando.
Aún no tienes conciencia de lo que es bueno o de lo que es malo, de lo que es correcto o incorrecto, de lo que deberías hacer y de lo que no deberías hacer, porque todavía no estás domesticado.
 Estás jugando en la habitación con un objeto que se encuentra cerca de ti.
No tienes intención de hacer nada malo, ni de intentar causarle daño a
nadie, pero estás jugando con la guitarra de tu papá. Para ti es sólo
un juguete; no quieres hacerle el menor daño a tu padre.
 Pero él tiene uno de esos días en los que no se siente bien. Tiene problemas en su
trabajo.


Entra en la habitación y te encuentra jugando con sus cosas.
 Se enfada de inmediato, te coge y te da una zurra.


Desde tu punto de vista, es una injusticia.
Tu padre no hace más que entrar, y con su enfado, te hace daño.
Confiabas plenamente en él porque es tu papá, alguien que, por lo general, te protege y te permite jugar y ser tú mismo.
Sin embargo, ahora hay algo que no acaba de encajar.
 Ese sentido de la injusticia es como un dolor en el corazón.
 Te sientes vulnerable; te hace daño y te hace llorar.
Pero no lloras únicamente porque te ha dado una azotaina.
 No es la agresión física lo que te duele; lo que te parece injusto es la agresión emocional.
No habías hecho nada malo.


Ese sentido de la injusticia abre una herida emocional en tu mente.

Tu cuerpo emocional está herido, y en ese momento, pierdes una pequeña parte de tu inocencia.
Aprendes que no puedes confiar siempre en tu padre, y aun en el caso de que tu mente todavía no lo sepa, porque no lo analiza, sí lo comprende: «No puedo confiar».
 Tu cuerpo emocional te dice que existe algo en lo que no puedes confiar y que ese algo puede
repetirse.


Quizá reacciones con miedo; quizá con enfado o con timidez o sencillamente te pongas a llorar.
Pero esa reacción ya es producto del veneno emocional porque, la reacción normal antes de la domesticación es que, cuando tu papá te da una bofetada, tú quieras devolvérsela.
 Le pegas o sólo intentas levantar la mano, pero lo único que consigues con
eso es que él se enfade todavía más contigo. Solamente has levantado la
mano, pero has conseguido que reaccione con mayor enfado y recibes un
castigo todavía peor. Ahora sabes que te destruirá.
 Ahora le tienes miedo y dejas de defenderte porque eres consciente de que, si lo
hicieses, únicamente conseguirías empeorar las cosas.


Sigues sin comprender el porqué, pero sabes que tu padre puede incluso matarte.
Esto abre una herida atroz en tu mente.
Antes de que ocurriese todo, tu mente estaba completamente sana; eras del todo inocente.
Sin embargo, ahora, después de estos acontecimientos, la mente racional
intenta hacer algo con esa experiencia. Aprendes a reaccionar de un
modo determinado, de una manera particular, tuya.


Guardas la emoción en ti y eso cambia tu forma de vivir.
Y a partir de entonces, esta experiencia se repite cada vez con mayor frecuencia.
La injusticia proviene de mamá y de papá, de los hermanos y de las hermanas, de los tíos y las tías, del colegio, de la sociedad, de todos.


Con cada miedo aprendes a defenderte, pero no lo haces de la misma manera que antes de la domesticación, cuando te defendías y seguías jugando.

Ahora hay algo dentro de la herida que, en un principio, no parece representar un gran problema: el veneno emocional.
 No obstante, el veneno emocional se acumula y la mente empieza a jugar con él.
A continuación, el futuro empieza a preocuparnos un poco porque tenemos
el recuerdo del veneno y no queremos que vuelva a ocurrir.
 También tenemos recuerdos de cuando hemos sido aceptados; recordamos a mamá y a
papá siendo buenos con nosotros y viviendo en armonía.


Queremos esa armonía pero no sabemos de qué modo crearla. Y, como estamos en el interior de la burbuja de nuestra propia percepción, nos parece que cualquier cosa que sucede a nuestro alrededor ha sido provocada por nosotros.
Creemos que mamá y papá se pelean por nuestra culpa incluso cuando no tiene nada que ver con nosotros.


Poco a poco perdemos nuestra inocencia; empezamos a sentir resentimiento, y después, ya no perdonamos más.
Con el tiempo, estos incidentes e interacciones nos enseñan que no es seguro ser quienes realmente somos.
Por supuesto, la intensidad de todo esto varía en cada ser humano según sea su inteligencia y su educación.
Dependerá de muchos factores.
 Si tienes suerte, la domesticación no será tan fuerte.


Ahora bien, si no eres tan afortunado, la domesticación puede ser tan dura y causar unas heridas tan profundas que incluso tengas miedo de hablar.
El resultado es: «Oh, soy tímido».
 La timidez es el miedo a expresarse uno mismo.
 Quizá creas que no sabes bailar o cantar, mas esto es sólo la represión de un instinto humano natural: expresar el
amor.


Los seres humanos utilizamos el miedo para domesticar a otros seres humanos; cada vez que experimentamos una nueva injusticia, nuestro miedo aumenta.
 El sentido de la injusticia es como un cuchillo que abre una herida en nuestro cuerpo emocional.
El veneno emocional se genera a partir de la reacción frente a lo que consideramos una injusticia.


Algunas heridas se curarán, pero otras se infectarán con más y más veneno.
Cuando estamos llenos de veneno emocional, sentimos la necesidad de liberarlo, y para deshacernos de él, se lo enviamos a otra persona.
¿Y cómo lo hacemos? Pues captando su atención.


Tomemos el ejemplo de una pareja corriente.
Por la razón que sea, la mujer está enfadada.
Está llena de veneno emocional debido a una injusticia que tiene su origen en el marido.
Éste no se encuentra en casa, pero ella recuerda la injusticia y el veneno aumenta en su
interior.


Cuando el marido llega, lo primero que ella quiere hacer es captar su atención porque, cuando lo haga, podrá traspasarle a él todo el veneno y entonces sentirse aliviada.
Tan pronto le dice lo malo, estúpido o injusto que es, le transfiere a su marido el veneno que acumulaba en su
interior.


Habla y habla sin parar hasta que consigue captar su atención.

Finalmente, él reacciona y se enfurece, y entonces, ella se siente mejor.

Sin embargo, ahora el veneno recorre el cuerpo de él y siente la necesidad de desquitarse.
 Tiene que captar la atención de ella a fin de librarse del veneno, pero ya no es sólo el veneno de ella: es el veneno de ella más el veneno de él.
 Si observas esta interacción detenidamente, comprenderás que lo que están haciendo es hurgar en sus
respectivas heridas y jugar a ping-pong con el veneno emocional.
De este modo, el veneno seguirá aumentando sin parar hasta que, algún día,
uno de los dos estalle.
Aun así, esta es la manera en que los seres humanos nos relacionamos a menudo.


Al captar la atención, la energía va de una persona a otra.
La atención es algo muy poderoso en lamente del ser humano. De hecho, en todo el mundo las personas van continuamente a la caza de la atención de los demás, y cuando la capturan, crean canales de comunicación.
Pero al igual que se transfiere el sueño y el poder, también se transfiere el
veneno emocional.


Normalmente, nos liberamos del veneno traspasándoselo a la persona que creemos responsable de la injusticia, pero si esa persona es tan poderosa que no podemos enviárselo, entonces lo lanzamos contra cualquier otra sin importarnos de quien se trate.
Por ejemplo a los niños, que no son capaces de defenderse de nosotros, estableciendo así
relaciones abusivas.
 De este modo, la gente que tiene poder abusa de los que tienen menos, porque necesita deshacerse de su veneno
emocional.
Hay que desprenderse del veneno, y por eso en ocasiones, no se tiene en cuenta la justicia; sólo queremos deshacernos de él,
queremos paz.
Esa es la razón por la que los seres humanos andan siempre detrás del poder, porque, cuanto más poderoso se es, más fácil
resulta descargar el veneno sobre los que no pueden defenderse.


Por supuesto, estoy hablando de las relaciones en el infierno, de la enfermedad mental que existe en el planeta.
No hay que culpar a nadie de esta enfermedad; no es buena ni mala ni correcta ni incorrecta; sencillamente, esa es la patología normal de esta enfermedad.
 Nadie es culpable por comportarse de manera abusiva con los demás.
 Del mismo modo que la gente de aquel planeta imaginario no era culpable de que su
piel estuviese enferma, tú no eres culpable de tener heridas infectadas
con veneno.
 Cuando estás herido o físicamente enfermo, no te culpas a ti mismo por estarlo.
Entonces, ¿por qué sentirse mal o culpable si tu cuerpo emocional está enfermo?


Lo que sí es importante es cobrar conciencia de que tenemos este problema, ya que cuando lo hacemos así, tenemos la oportunidad de sanar nuestro cuerpo y nuestra mente emocional y de dejar de sufrir.
 Sin esa conciencia, no es posible hacer nada.
Lo único que nos queda es continuar sufriendo las consecuencias de nuestra interacción con otros
seres humanos, y no sólo eso, sino también sufrir a causa de la
interacción que mantenemos con nuestro propio yo, porque también nos
tocamos nuestras propias heridas con el único propósito de castigarnos.


En nuestra mente hay una parte, creada por nosotros, que siempre está juzgando.
El Juez juzga todo lo que hacemos, lo que no hacemos, lo que sentimos, lo que no sentimos.
Nos juzgamos a nosotros mismos de manera continua y juzgamos incesantemente a los demás basándonos en nuestras
creencias y en nuestro sentido de la justicia y demás estén
equivocados.
Sentimos la necesidad de tener «razón» porque intentamos proteger la imagen que queremos proyectar al exterior.


Tenemos que imponer nuestro modo de pensar, no sólo a otros seres humanos sino también a nosotros mismos.

Cuando cobramos conciencia de todo esto, comprendemos con facilidad por qué no funcionan las relaciones: con nuestros padres, con nuestros hijos, con nuestros amigos, con nuestra pareja e incluso con nosotros mismos.
¿Por qué no funciona la relación que mantenemos con nosotros mismos? Porque estamos heridos y llenos de todo ese veneno emocional
que a duras penas somos capaces de manejar. Estamos llenos de veneno
porque hemos crecido con una imagen de perfección que no se corresponde
a la realidad, que no existe, y sentimos esa injusticia en nuestra
mente.


Hemos visto de qué modo creamos esa imagen de perfección para complacer a los demás, aun cuando ellos crean su propio sueño, que no guarda ninguna relación con nosotros. Intentamos complacer a mamá y a papá, intentamos complacer a nuestro profesor, a nuestro guía espiritual, a
nuestra religión, a Dios.
Pero la verdad es que, desde su punto de vista, nunca seremos perfectos.
 Esa imagen de perfección nos dice cómo deberíamos ser a fin de reconocer que somos buenos, a fin de aceptarnos
a nosotros mismos.
 Pero ¿sabes qué? De todas las mentiras que nos creemos de nosotros mismos, esta es la más grande, porque nunca seremos
perfectos.
Y no hay manera de perdonarnos por no serlo.


Esa imagen de perfección cambia nuestra forma de soñar.

Aprendemos a negarnos y a rechazarnos a nosotros mismos. Según todas las creencias que tenemos, nunca somos lo bastante buenos o lo bastante adecuados o lo bastante limpios o lo bastante sanos.
 Siempre existe algo que el juez no acepta ni perdona jamás. Por esta razón rechazamos
nuestra propia humanidad; es decir, esta es la razón por la que no nos
merecemos ser felices; esta es la razón por la que buscamos a alguien
que nos maltrate, a alguien que nos castigue.
 Y debido a esa imagen de perfección nos sometemos a un alto nivel de maltrato personal.


Cuando nos rechazamos a nosotros mismos y nos juzgamos, cuando nos declaramos culpables y nos castigamos de una manera tan excesiva, tenemos la sensación de que el amor no existe.
Parece como si en este mundo sólo existiera el castigo, el sufrimiento y el juicio.
El infierno tiene muchos niveles diferentes.
 Algunas personas caen muy profundamente en el infierno y otras apenas están en él, pero de todos
modos, ahí es donde se encuentran.
En el infierno se dan relaciones muy abusivas, aunque también hay otras en las que apenas existe el abuso.


Ya no eres un niño, así que si estás manteniendo una relación abusiva es porque aceptas ese maltrato, porque crees que te lo mereces.
Y aunque la cantidad de maltratos que estás dispuesto a aceptar tiene un límite, debes saber que no hay nadie en el mundo entero que te maltrate
más que tú mismo.
El límite del maltrato que tolerarás de otras personas es exactamente el mismo al que te sometes tú.
 Si alguien te maltrata más de lo que tú mismo te maltratas, te alejas, corres y te
escapas de él.
Ahora bien, si esa persona te maltrata sólo un poco más de lo que tú mismo te maltratas, quizás aguantes más tiempo. Todavía te
mereces ese maltrato.


Por lo general, en las relaciones corrientes que mantenemos en el infierno se trata de pagar por una injusticia; de desquitarse. Te maltrato a ti de la manera que necesitas que te maltraten y tú me maltratas a mí de la manera que yo necesito que me maltraten.
El equilibrio es bueno; funciona.
La energía atrae un mismo tipo de energía, por supuesto, un mismo tipo de vibración.
 Si una persona se te acerca y te dice: «Oh, me maltrata tanto» y tú le preguntas: «Bueno,
¿por qué sigues ahí?» ni siquiera sabrá contestarte por qué.
La verdad es que necesita ese maltrato porque esa es su manera de castigarse.


La vida te trae exactamente lo que necesitas.
En el infierno existe una justicia perfecta.
 No hay nada a lo que podamos echarle la culpa.


Incluso podemos decir que nuestro sufrimiento es un regalo. Basta con que abras los ojos y mires lo que te rodea para limpiar el veneno, sanar tus heridas, aceptarte y salir del infierno.



Extracto del libro: La Maestría del Amor.
Un libro de sabiduría Tolteca Dr. Miguel Ruiz


Podemos hacer el cielo en la tierra.....conociendonos....yendo profundo dentro nuestro.....sin miedos....sin mentiras....soltando las cosas que ya no nos hacen falta.....

EL AMOR TODO LO PUEDE!!!!

http://www.youtube.com/watch?v=bsf5tByJGkk
Etiquetas: AMOR, Hablemos, de

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ASI ES SUSANA, RECONOZCO EN MUCHAS COSAS MUCHOS DE MIS DEFECTOS EMOCIONALES, GRACIAS POR ESTE TEXTO.
UN ABRAZO
ALICIA
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amiga todo es muy real un abraso hector schmidt

LA LEYENDA DEL BAMBU


La leyenda del bambú

B.E. Newcombe

En las colinas del distrito de Kucheng, los árboles más valiosos son generalmente marcados con el nombre del propietario. Una manera común de transportar agua de las fuentes en la montaña para las villas es a través de ductos hechos de tubos de bambú, ensamblados unos con otros.

Un bellísimo árbol se hallaba entre decenas de otros en una hermosa colina; su tronco era oscuro y brillante, sus ramas se balanceaban con la brisa de la tarde.

Mientras lo admirábamos, oímos un leve rozar de hojas y un suave murmullo: “Ustedes me hallan hermoso, admiran mi tronco altivo y mis ramas graciosas, pero de nada me puedo jactar, pues todo lo debo al cuidado de mi amo. Fue él quien me plantó aquí en esta fértil colina, donde mis raíces bajaron hasta las fuentes ocultas y beben continuamente de su agua de vida, recibiendo alimento, refrigerio, belleza y fuerza para todo mi ser.”

“¿Ven aquellos árboles del otro lado, cuán tristes y sedientos parecen? Sus raíces todavía no han llegado a las fuentes de agua de vida. Pero yo encontré las aguas ocultas, nada me falta. ¿Están viendo estas letras en mi tronco? Observen de cerca – fueron grabadas profundamente. El proceso fue doloroso. En aquella ocasión quedé pensando por qué tenía que sufrir – pero fue la propia mano del amo la que usó el cuchillo, y cuando la obra terminó, con gran emoción y alegría reconocí que él grababa en mi tronco su propio nombre. Supe entonces sin ninguna duda que él me amaba y me daba valor, y quería que el mundo entero supiese que yo le pertenecía. ¡Puedo gloriarme perfectamente de eso, de tener un amo como él!”

Mientras el árbol nos hablaba de su amo, miramos a nuestras espaldas, y, helo ahí, el propio amo estaba allí. Miraba al árbol con amor y ansiedad, teniendo en sus manos un hacha afilada. “Necesito de ti –le dijo– ¿estás disponible para darte a mí?”.

“Amo –replicó el árbol– soy todo tuyo. ¿Pero de qué utilidad te puede ser alguien como yo?”. “Necesito de ti –le dijo el amo– para llevar mis aguas de vida a los lugares secos”. “Pero Señor, ¿cómo puedo hacer eso? Puedo ir hasta tus fuentes de agua y beber de ellas para nutrirme yo mismo. Puedo extender los brazos hacia el cielo y recibir tus lluvias refrescantes, creciendo fuerte y bello, y regocijarme porque tanto la fuerza como la belleza vienen de ti, y proclamar a todos que eres un buen amo. Pero, ¿cómo puedo dar agua a otros? Solamente bebo lo suficiente para sustentarme. ¿Cómo tendría para dar a otros?”

La voz del maestro creció en ternura al responder: “puedo usarte si estás dispuesto. Sería necesario cortar todas tus ramas, dejándote desnudo y expuesto; yo te sacaría entonces de esta tu cálida morada entre los árboles y te llevaría al declive apartado de la colina, donde no habría nadie para hablar tranquilamente contigo – sólo matorrales y selva. Usaría también más de una vez el cuchillo filudo, para que todas esas barreras que todavía existen en ti sean cortadas una a una, hasta que quede el paso libre para mis aguas vivas a través de ti. Tú dices que morirás; sí, árbol mío, morirás, mas mi agua de vida correrá libre y sin cesar a través de ti. Tu belleza desaparecerá sin duda. De aquí en adelante, ninguno te mirará a ti, admirando tu frescura y gracia, pero muchos, muchos se agacharán y beberán de la corriente de vida que llegará hasta ellos libremente a través de ti. Es verdad, ellos ni siquiera pensarán en ti, pero ¿no irán ellos a bendecir a tu amo que les da su agua a través de ti? ¿Estarías dispuesto a eso, árbol mío?”

Contuve la respiración para oír la respuesta: “Señor mío, todo lo que tengo y lo que soy proviene de ti. Si tienes realmente necesidad de mí, entonces con alegría quiero darte mi vida. Si con mi muerte puedes dar tu agua de vida a otros, consiento en morir. Soy todo tuyo. Tómame y úsame conforme a tu voluntad, señor.”

La cara del amo se tornó todavía más tierna, pero tomó el hacha y con reiterados golpes derribó el hermoso árbol. El árbol no se rebeló, sino que se rindió a cada golpe, diciendo con suavidad: “Mi amo, conforme a tu voluntad”. El amo continuó golpeando con su hacha hasta que el tronco fue nuevamente cortado y la gloria del árbol, su maravillosa corona de ramas emplumadas, cayó para siempre.

Él ahora está realmente desnudo y expuesto, mas la luz de amor en el rostro del amo aumentó al tomar lo que restaba del árbol. Lo puso sobre sus hombros, y en medio de los lamentos de todos sus compañeros, lo llevó muy lejos, a las montañas. El árbol consentía en todo por amor de su amo, murmurando despacito: “Mi amo, conforme a tu voluntad”.

Al llegar a un lugar solitario y desolado, el amo se detuvo y nuevamente su mano tomó una herramienta de apariencia cruel, con un filo aguzado, y esta vez lo introdujo en el mismo corazón del árbol – pues quería hacer un canal para que fluyera Su agua de vida. Solamente a través del corazón quebrantado del árbol las aguas podían correr libres hacia la tierra sedienta. Sin embargo, el árbol no se quejó, sino que continuó susurrando con el corazón roto: “Mi amo, sea hecha tu voluntad”.

El amo entonces, con el corazón lleno de amor y mostrando en su rostro una gran compasión, continuó los golpes dolorosos y no los escatimó. El acero puntiagudo hizo su obra sin vacilación hasta que todas las barreras fueron removidas, y el corazón quedó por completo al descubierto, de punta a punta, satisfaciendo así el corazón del amo.

Él lo levantó entonces de nuevo y lo llevó, herido y sufriendo, hasta donde se hallaba oculta una fuente de agua viva, clara como cristal, burbujeante. Allí lo colocó en el suelo, tocando con una de sus extremidades las aguas milagrosas. Entonces la corriente de vida fluyó hacia dentro de él, descendiendo por el corazón del árbol, de punta a punta, a través del camino hecho por los golpes crueles. Una corriente suave fluyó sin ruido –hacia adentro, a través de él, y hacia fuera– siempre corriendo, sin cesar. El amo sonrió y quedó satisfecho.

El amo volvió en busca de otros árboles. Algunos rehusaban el tremendo dolor, pero otros se dieron a él plenamente, diciendo: “Mi amo, confiamos en ti. Haz con nosotros conforme a tu voluntad”. Él entonces los llevó uno a uno por la misma vía dolorosa y los colocó en hilera. A medida que cada nuevo árbol era colocado en posición, el agua de vida se derramaba clara y fresca de la fuente a través de su corazón herido, la línea se prolongaba cada vez más, hasta que finalmente alcanzaba la tierra seca. Entonces, hombres, mujeres y niños, que hacía mucho que estaban sedientos, se aproximaron y bebieron, y llevaron a los demás las buenas nuevas: “El agua de vida finalmente llegó – la gran sequía terminó; vengan y beban”. Y ellos fueron, bebieron y revivieron. El amo vio esto y su corazón se alegró.

El amo se volvió a su árbol y le preguntó: “Árbol mío, ¿lamentas ahora la soledad y el sufrimiento? Fue muy alto el precio – el precio de dar al mundo el agua viva?”. Y el árbol respondió: “¡No, mi amo, mil veces no! Si yo tuviese mil vidas, te las daría de buena gana por la bendición de saber, como sé hoy, que ayudé a hacerte feliz”.

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SUELTO Y DEJO IR....
NO FUERZO LA VIDA...
AMO...
VIVO CON DESAPEGO...
SE QUE UN ORDEN DIVINO ES EN MI Y MI VIDA AHORA.....
SOY COMO EL BAMBU.....
ERES COMO EL BAMBU....
SOMOS COMO EL BAMBU.....
COMO EL AMOR...QUE SE TRANSFORMA...Y SIEMPRE ESTA.....
SI SIEMPRE...TODO ESTA BIEN.....
AMEN
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Maravilloso!!!!!!!!!!!!! que se haga su voluntad.
Gracias mil gracias y toda la luz.
Un abrazo Wilma
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CIERTAMENTE SOLO AQUELLOS QUE CONOCEN EL VERDADERO AMOR SON LOS CAPACES DE DARLO TODO POR LOS DEMÁS. A PESAR DE SU DOLOR O DE SU MUERTE. BELLO TEXTO, QUE NOS HACE PENSAR CUAN LEJOS ESTAMOS DEL AMOR VERDADERO, DE AQUELLO QUE NOS HACE LIBRES Y FUERTES. GRACIAS POR COMPARTIR

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